Me costó muchos años darme cuenta de que toda la gente que viene a mí viene, para ser tocada, para compartir conmigo su pena, para ser escuchada, para que la abrace, para llorar a veces todo el dolor que está dentro del Corazón…
Gracias a todos ustedes por la confianza y el amor que comparten conmigo!

Tenía 16 años cuando empecé a practicar Hatha Yoga, porque quería entender el Yoga como una filosofía y forma de vida. Estaba interesada en saber cómo era posible que el alma que entraba en un cuerpo específico en esa vida, pudiera guardarlo como un templo – limpio, intacto, saludable y lleno de vitalidad …
En aquel momento tuve un serio problema con la piel y los médicos durante años y años no llegaban a resolverlo.
Me he prometido a mí misma solucionar ese problema por mi propia cuenta y estaba buscando libros e ideas para ayudarme a mí misma y compartir mi experiencia con otras personas que tenían un problema similar …
Leía libros que no eran apropiados para mi edad – sobre las chakras, la energía, el poder curativo de las plantas e hierbas medicinales… … meditaba dos veces al día …
Todo aquello les parecía muy extraño a mis compañeros y a la gente que estaba al lado mío…
Estaba interesada en biología, química y física para poder entender más sobre la vida y la forma en que funcionaban los cuerpos.
Estaba buscando algunas reglas y principios.
Vivía en mi propio mundo que era incomprensible para los compañeros y para mi familia …
Cuando terminé la escuela alemana sorprendí a mis padres eligiendo estudiar Rehabilitación y Kinesioterapia , porque mis manos querían tocar, estudiar a la gente y aliviar su dolor.
Incluso antes de ir por primera vez a Bali, había aprendido así por placer , masaje clásico y shiatsu, pero como estudiante mi terapeuta me había designado su ayudante en un grupo de niños con deformaciones de la columna vertebral – así que tenía bastantes curvaturas de la espina dorsal y había trabajado mucho sobre mi cuerpo, mientras que después de años de práctica entendí la razón de ese problemas …
En Bali, naturalmente, di rienda suelta a todo el potencial que estaba tan encerrado y esperando el momento adecuado para manifestarse.
Mis encuentros con varios curanderos, sacerdotes de Bali, terapeutas, mis prácticas allí … me trajeron de vuelta hacia lo más hondo y profundo de mi alma. Tuve la oportunidad de conocer a terapeutas de todo el mundo que habían llegado desde otros puntos y confines del mundo atraídos por la energía de Bali.
En Bali tuve una de las experiencias más poderosas de mi vida que deseo compartir.
Llegué a conocer el silencio … sobre el que leía ,oía , pero no lo había sentido, tampoco había experimentado antes …
Durante una de mis estancias estaba practicando la quietud, la desaparición, el sometimiento a todos los pensamientos y los procesos que se prolongaban en mí.
Fue muy doloroso al principio, pero dolorosamente interesante … pude sentir que mis células se transformaban … me estaba curando … fue único … Todos mis receptores, estaban abiertos para oír la sabiduría del silencio.
¿Saben cuántas cosas se pueden oír en el silencio?
Nuestras vidas pueden cambiar, si aprendemos a callar …
Tenía experiencia con diferentes prácticas de energía. Practicaba si era necesario Reiki, Isis Seikim, Sekhem, todo el amor, así como muchas técnicas de masaje; Experimenté conmigo misma urinoterapia con zumoterapia, hambre, muchos tipos de ayunas que formaban parte de mis prácticas en Bali.
Pero lo que sucede estando en silencio, es inigualable! En el silencio sólo el poder de la intención puede curar todo el dolor y solucionar cualquier problema.
Hundidos en el silencio, disueltos en él, estamos conectados con todos los recursos del universo, con todo el conocimiento antiguo con toda la sabiduría de nuestra memoria celular …

No hay teléfonos, ordenadores portátiles, no hay televisores, no hay contaminantes de la energía limpia y la única relación está con nosotros mismos …
Poco después de este período de silencio, volví a Bulgaria para participar en un seminario de Andrew Fretwell y creo que mi encuentro con este maestro y amigo era una de las cosas que predeterminaron mi vida.
Hasta entonces había practicado diversas terapias de energía, en Bali había estudiado diagnóstico y tratamiento de acuerdo con las antiguas tradiciones, que consecutivamente se reunieron con diferentes técnicas y prácticas chamánicas de sanación, pero algo faltaba para terminar mi rompecabezas.
Lo que faltaba era la sensación del OFT, el toque sanador auténtico al que Andrew había llegado durante muchos años de práctica con miles de cuerpos.
Eso fue lo que había hecho todos estos años y voy a seguir haciéndolo. Andy me enseñó su método de tocar el alma y me dio su punto de vista. Después de una serie de sesiones privadas con él en España, sentí que algo había cambiado en mí. Lo que sí había cambiado fue la forma en que tocaba a la gente, la forma con la que percibía el mundo; mis células se habían transformado para vibrar en una frecuencia diferente.
OFT es tan simple y tan poderosa manera de conectar con los demás, la unión entre las heridas del alma … Esta fue mi luz verde, que me dijo: ¡Lo puedes hacer!
No hay sanador y paciente – sólo un proceso en el que dos almas interactúan … confianza y amor …
Lo que sucede en mi vida es único, mi experiencia personal, mi realidad, mi Universo, el resultado de mis necesidades y demandas de mi alma.
Cada uno elige su realidad y hace los pasos para ella.
De niña soñaba con viajar por el mundo y llegar a conocer en mi camino personas diferentes.
Con la edad y la experiencia me di cuenta, de que lo que más me gustaba, era tocar las almas de estas personas y hacerlo a mi manera, con un modo auténtico y con un deje personal..
¡Gracias al Universo por todas las pruebas que me fueron sucediendo en esta vida!
Debido a la experiencia evolucionamos como almas.
¡Nuestras decisiones determinan nuestro camino!









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